Tras concluir la etapa de participación ciudadana, la iniciativa minera cosechó una mayoría de expresiones favorables, abriendo una nueva fase técnica y política en la Legislatura provincial.
La agenda política y económica de Mendoza tiene como protagonista indiscutido el avance del proyecto minero PSJ Cobre Mendocino. Concluida la instancia de discusión pública y debate abierto sobre la iniciativa, los registros oficiales indicaron que casi siete de cada diez expresiones ciudadanas respaldaron el desarrollo del proyecto, un dato que reconfigura el tablero de fuerzas legislativas y reabre las expectativas en torno a la diversificación productiva de la provincia.
El rotundo apoyo vecinal y sectorial inyecta un nuevo impulso político al oficialismo provincial y a los intendentes que bregan por activar esquemas de minería sustentable bajo el paraguas normativo vigente. Para los legisladores de distintas terminales partidarias, el volumen de adhesiones ciudadanas actúa como un termómetro clave que presiona sobre los tiempos de tratamiento en la Casa de las Leyes, donde ahora la discusión se traslada al terreno técnico y administrativo estricto.
Sin embargo, el tema no está exento de tensiones en el arco político local. Mientras los sectores pro-minería destacan el potencial de inversión privada y la creación de puestos de trabajo genuinos para los oasis productivos y zonas de influencia, las organizaciones ambientalistas y sectores de la oposición reclaman un control institucional férreo sobre el uso del recurso hídrico, pidiendo garantías extremas previas a cualquier habilitación definitiva.
Con el proceso de participación cumplido con creces, la discusión política entra en su tramo más álgido. El futuro inmediato de PSJ Cobre dependerá de la capacidad de los bloques legislativos para blindar un consenso que permita debatir el expediente sin fracturar la tradicional sensibilidad social que despierta todo lo vinculado al cuidado del agua en territorio mendocino.