El desarrollo del yacimiento Vizcachitas en Chile, proyectado en 180.000 toneladas anuales de cobre fino, revaloriza el mapa geológico de Las Heras. Con PSJ y Mendoza Norte, la provincia busca expandir su frontera exploratoria.

El avance de los grandes desarrollos mineros en la cordillera de Chile volvió a poner el foco sobre el potencial geológico del norte mendocino y abrió un interrogante estratégico de largo plazo: si la provincia cuenta con los recursos necesarios para consolidar una cartera cuprífera articulada y, eventualmente, integrarse a una geografía minera binacional.
Aunque la posibilidad de configurar un distrito compartido todavía está lejos de definirse, el mapa regional comienza a mostrar elementos concretos. El departamento de Las Heras concentra en su área cordillerana el proyecto de cobre más avanzado del territorio provincial, PSJ Cobre Mendocino. En torno a esta iniciativa, el Gobierno provincial busca expandir la frontera de prospección mediante el impulso de Mendoza Norte Distrito Minero, respaldado por los antecedentes históricos de mineralización que presenta la zona de Paramillos.
La perspectiva adquiere otra magnitud al analizar la actividad del otro lado de la cordillera. En la Región de Valparaíso, donde la industria minera se encuentra plenamente consolidada, se proyecta la incorporación de nuevos emprendimientos de gran escala. Justo enfrente de la zona delimitada para Mendoza Norte se ubica Vizcachitas, un desarrollo greenfield de cobre y molibdeno que el gobierno chileno ya integró en su cartera prioritaria de inversiones.
El proyecto trasandino contempla una capacidad de producción estimada en 180.000 toneladas anuales de cobre fino. Se trata de una iniciativa de fuerte relevancia para el país vecino, en momentos donde su cartera minera requiere sumar operaciones a cielo abierto para compensar la madurez y la caída natural de leyes en sus yacimientos históricos.
A pesar de la proximidad geográfica, la comparación entre ambos márgenes de la cordillera exhibe realidades contrastantes. Mientras Chile opera con infraestructura, servicios y marcos normativos maduros, Mendoza recién comienza a reactivar las tareas de prospección sobre una superficie que permaneció prácticamente inexplorada durante décadas.
En términos geológicos, los recursos y reservas cubicados en Vizcachitas son el resultado directo de campañas intensivas de perforación en ese depósito particular y no pueden trasladarse automáticamente hacia el territorio argentino. Por este motivo, el desarrollo del sector en Las Heras dependerá de la capacidad para atraer inversión exploratoria de riesgo que permita verificar si existen estructuras mineralizadas de escala comercial en torno a PSJ.
Casos como el de San Juan demuestran cómo la densidad de exploraciones puede transformar una provincia en un polo cuprífero de clase mundial. Para Mendoza, el desafío inmediato pasa por determinar si cuenta con las condiciones técnicas para replicar ese modelo y definir si PSJ quedará como una iniciativa aislada o si marcará el punto de partida de un nuevo entramado productivo en el norte provincial.