En medio de las advertencias diplomáticas de Estados Unidos sobre el vínculo entre la cooperativa neuquina CALF y el gigante chino Huawei, la Casa Rosada estudia clasificar redes y centros de datos como activos estratégicos y fijar estándares de seguridad para proveedores de telecomunicaciones.

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El Estado cuenta con antecedentes normativos desde 2019 que catalogan a la energía y a las telecomunicaciones como sectores sensibles, mientras que este año sumó la operatividad del Centro Nacional de Ciberseguridad (CNC) y las facultades del ENACOM para homologar tecnología bajo el amparo de la Ley Argentina Digital. En ese sentido, las autoridades evalúan si adoptan modelos similares a los de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) estadounidense o a las directrices de la Comisión Europea, estructuradas bajo criterios de categorización de riesgo para reducir la dependencia de firmas consideradas críticas por motivos de seguridad de la información.
La discusión cobró fuerza a partir de la alianza que CALF selló en 2024 con Huawei para proveer equipamiento electrónico a la red de fibra óptica Calfibra y la posterior visita técnica a la sede central de la multinacional en Shenzhen, además del proyecto de un centro de datos Tier III en el Polo Tecnológico de Neuquén. Desde la entidad provincial remarcaron que su infraestructura es mixta e integra componentes de múltiples marcas internacionales como HPE, ABB, APC, Eaton y MikroTik, descartando una dependencia operativa exclusiva.
No obstante, la relación tecnológica desató una fuerte ofensiva diplomática por parte de la diplomacia norteamericana: tras advertencias informales sobre eventuales restricciones de visados a directivos, el embajador Peter Lamelas y funcionarios del Departamento de Estado calificaron públicamente a Huawei y otras tecnológicas chinas como compañías de "alto riesgo", argumentando que su legislación de origen las supedita a los servicios de inteligencia de Beijing. La respuesta de la Embajada de China no tardó en llegar a través de sucesivos comunicados en los que acusó a Washington de incurrir en calumnias infundadas, rechazar presiones unilaterales y ratificar los estándares internacionales de auditoría y ciberseguridad con los que opera la compañía asiática en el país.