Investigadores presentaron evidencias sobre la vulnerabilidad climática y las oportunidades tecnológicas del sector agropecuario.
Investigadores del área de Modelos Económicos de Simulación (MESi) del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) presentaron evidencias sobre la vulnerabilidad climática y las oportunidades tecnológicas del sector agropecuario. Los estudios destacan el rol del riego, la adopción digital y el potencial de mejoras de productividad a nivel regional, con proyecciones optimistas por la apertura de mercados y el uso intensivo de datos.
El martes 13 de octubre, el área de MESi-IIEP (UBA-CONICET) organizó el workshop "El Agro en Red" en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires. El evento reunió a investigadores, académicos y referentes del sector privado y de organismos internacionales para debatir sobre investigación interdisciplinaria, innovación privada y diseño de políticas públicas productivas enfocadas en el sector agropecuario.
"El agro forma parte significativa de la economía argentina, no solo por el sector en sí mismo sino por todos los derrames que genera al resto de la economía", remarcó María Priscila Ramos, Doctora en Economía por AgroParisTech (Francia) y actual Subdirectora del IIEP (UBA-CONICET). El evento contó con la participación de CREA, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el Consejo Federal de Inversiones, el Banco Mundial y el INTA.
El cambio climático representa un desafío crítico para la matriz nacional; un escenario hipotético de sequía severa costaría 13,7 puntos porcentuales de la producción agrícola proyectada a 2050 y elevaría los precios en 27,9?pp, según el informe de Exequiel Romero Gómez, Magíster en Economía e investigador de MESi-IIEP. Ante este riesgo, la infraestructura de riego actúa como estabilizador económico: bajo estrés hídrico extremo, la producción irrigada gana 29?pp mientras el secano retrocede 18,9?pp.
Para financiar las inversiones necesarias, Ricardo?Marra, presidente de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, destacó la urgencia de establecer "reglas claras" que atraigan capital privado, motor principal del crecimiento agrario frente a EE.?UU. y Brasil. También subrayó la necesidad de apalancarse en la tecnología y mantener los mercados internacionales, impulsados por acuerdos como el Mercosur-Unión Europea.
A nivel global, la transición hacia la sostenibilidad plantea un dilema entre disponibilidad y asequibilidad alimentaria. Simulaciones de MESi y la Universidad Roma?Tre indican que alcanzar un 25?% de agricultura orgánica en Italia elevaría los precios internos un 6,2?% para 2030, generando tensiones de seguridad alimentaria sin reducir significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero.
En Argentina, la adopción de tecnologías digitales avanza a ritmos dispares. Jeremías Lachman, del área de Desarrollo e Integración Productiva (DESIP) del IIEP, mostró que la cadena de fruta de pepita está altamente digitalizada por exigencias de exportación, mientras que la ganadería bovina depende del modelo de negocio de cada empresa.
La optimización tecnológica local ofrece un margen económico superlativo sin necesidad de alterar la superficie sembrada. Cerrar el 50?% de la brecha de rendimiento en soja y maíz en Córdoba incrementaría el Valor Bruto de Producción en US$?1.230?millones, según Camila?Loza, investigadora de MESi-IIEP.
La toma de decisiones basada en datos es esencial. En el panel de cierre, moderado por Verónica?Gutman, Ricardo?Marra resaltó que el relevamiento diario de estimaciones agrícolas de la Bolsa de Cereales sirve a toda la cadena agroindustrial e inclusive a firmas energéticas como YPF para prever su demanda de gasoil.
Investigaciones del INTA demostraron que, en el centro-norte de Corrientes, un modelo silvopastoril que incorpora árboles a la pastura reduce la probabilidad de rentabilidad nula del 63?% al 4,3?% y multiplica los ingresos netos de US$?60.793 a US$?152.738, superando al modelo extensivo tradicional.
El workshop "El Agro en Red" refleja la apuesta del IIEP por ecosistemas de investigación colaborativos. Ramos destacó el potencial del trabajo conjunto entre economistas, agrónomos, biólogos y científicos de datos, con la participación de expertos como Pablo?Negri, doctor en informática y machine learning.
MESi proyecta una expansión hacia modelos multirregionales que evalúen de forma descentralizada a todas las provincias argentinas, profundizando el uso de datos georreferenciados para la gestión sostenible del agua y la matriz energética, y abordando problemáticas como la inseguridad alimentaria en Salta, así como sectores emergentes como el litio y la electromovilidad.