La senadora nacional contestó los cuestionamientos de la oposición por la histórica admiración del Presidente hacia la ex primera ministra británica. Defendió el paquete de sanciones contra el proyecto petrolero Sea Lion y ratificó la importancia estratégica de la base austral.
La senadora nacional Patricia Bullrich salió al cruce de los cuestionamientos formulados por la oposición respecto a la aparente contradicción entre la histórica admiración pública de Javier Milei por Margaret Thatcher y la reciente ofensiva gubernamental contra la explotación petrolera británica en las Islas Malvinas. En declaraciones a Radio Mitre, la legisladora trazó una marcada línea divisoria entre las reformas de mercado implementadas por la dirigente conservadora en el Reino Unido y su rol durante la guerra de 1982.
En su argumentación, Bullrich destacó la transformación financiera y productiva encabezada por Thatcher a fines del siglo pasado para sostener la mirada económica del oficialismo, pero diferenció esa faceta de las decisiones bélicas tomadas tras el desembarco dispuesto por la dictadura de Leopoldo Fortunato Galtieri, a quien calificó como un personaje nefasto. Frente a las acusaciones de sectores opositores que tildaron el discurso presidencial de especulación electoralista, la senadora rechazó las comparaciones y remarcó la urgencia de actuar antes del inicio formal de las perforaciones del proyecto Sea Lion, asegurando que Gran Bretaña avanza con la apropiación indebida de hidrocarburos en una zona bajo litigio internacional.
La legisladora justificó la batería de medidas anticipada por el Poder Ejecutivo, que combina la reforma de la Ley 26.659 para extender las inhabilitaciones a directores y empresas tercerizadas con la creación de un Consejo de Seguridad Nacional abocado a la política exterior. Asimismo, puso el foco en el respaldo internacional tras las declaraciones de Donald Trump sobre una eventual revisión de la tradicional neutralidad de los Estados Unidos, interpretándolo como un quiebre relevante en el alineamiento angloamericano que podría fortalecer la postura continental en resguardo de los recursos naturales del Atlántico Sur.
En relación con la reactivación de la Base Naval Integrada en Tierra del Fuego, Bullrich defendió la viabilidad de la obra proyectada en Ushuaia y la definió como un nodo logístico y militar indispensable para fiscalizar el tráfico marítimo y asistir a las expediciones hacia la Antártida. Al comparar el valor del paso austral con enclaves neurálgicos como el estrecho de Ormuz, remarcó que la infraestructura dotará al país de capacidades reales para custodiar su plataforma marítima frente al avance unilateral sobre los yacimientos de crudo.