Familiares y allegados se concentrarán este lunes a las 19 en San Martín y Peatonal Sarmiento. El acusado por el impacto en Colón y Perú recuperó la libertad tras abonar una caución de $6 millones, lo que desató la indignación del entorno de la joven de 22 años.
Una profunda conmoción e indignación moviliza a la comunidad mendocina tras la muerte de Luciana Báez, la joven de 22 años que perdió la vida en un trágico siniestro vial ocurrido el pasado miércoles 26 de agosto en la capital provincial. Familiares, amigos, compañeros de estudio y allegados convocaron a una marcha pacífica para este lunes a las 19 en la intersección de Peatonal Sarmiento y Avenida San Martín, con el propósito de visibilizar el caso, exigir avances en la instrucción penal y repudiar las medidas procesales que beneficiaron al presunto responsable.
El disparador de la manifestación fue la decisión de la Justicia local de conceder la libertad bajo una fianza de $6 millones al conductor imputado en la causa. La medida generó malestar e impotencia entre los seres queridos de la víctima, quienes consideran que la caución monetaria no se condice con la gravedad del hecho. A esta situación se sumó la preocupación por la desaparición del teléfono celular de la víctima, un dispositivo que fue intensamente buscado tras el impacto tanto por su valor afectivo como por su relevancia pericial para aportar precisiones sobre los instantes previos al choque.
El violento episodio se produjo cerca de las 23:00 del 26 de agosto, cuando Luciana y su pareja, Gonzalo Parlavecchio, de 24 años, se desplazaban en el asiento trasero de un vehículo de transporte por aplicación sobre la calle Perú. Al arribar a la bocacalle de avenida Colón, el automóvil en el que viajaban fue embestido a gran velocidad en su lateral por un Citroën C4. De acuerdo con los peritajes iniciales y el testimonio de testigos, el rodado particular habría cruzado la intersección con el semáforo en rojo, provocando una colisión de extrema violencia.
La magnitud del golpe provocó que ambos jóvenes salieran despedidos del habitáculo. Como resultado directo del traumatismo, Luciana Báez falleció de manera instantánea en el lugar, mientras que Parlavecchio padeció heridas de extrema gravedad y debió ser derivado de urgencia al Hospital Central, nosocomio al que también ingresó el chofer de la aplicación con diversas lesiones corporales. Por su parte, los ocupantes del Citroën C4 fueron trasladados por los servicios de emergencias al Hospital Lagomaggiore, quedando el conductor a disposición de la fiscalía interviniente hasta que se le concedió la reciente excarcelación bajo caución.