La minera canadiense completó los análisis de superficie en el histórico yacimiento del sur mendocino, registrando picos de 8,54% de cobre junto con uranio, vanadio y plata, y alista la perforación para evaluar la continuidad en profundidad.

La compañía canadiense Jaguar Uranium presentó los resultados analíticos definitivos de su primera campaña de exploración en el histórico proyecto Huemul, ubicado en el departamento de Malargüe. Los estudios realizados sobre 200 muestras de superficie por el laboratorio ALS de Mendoza arrojaron concentraciones sobresalientes con picos de hasta 8,54% de cobre, además de valores de 5,78%, 4,48% y múltiples registros superiores al 1%, acompañados por máximos de 2,27% de uranio, 1,27% de vanadio y 708 gramos por tonelada de plata.
Más allá de los valores puntuales obtenidos en sectores como Uryco, Rosa y Black Zone, los trabajos geológicos permitieron identificar en superficie una potencial tendencia de mineralización de cobre de unos cuatro kilómetros de extensión. La empresa aclaró que estos porcentajes corresponden a un muestreo dirigido sobre afloramientos visibles y no constituyen aún una ley promedio ni un cálculo de reservas formales, pero aportan el sustento técnico indispensable para avanzar hacia la primera campaña de perforación subterránea que determinará el comportamiento y tonelaje del sistema en profundidad.
El reporte consolida el perfil polimetálico de Huemul, donde coexisten zonas con predominio cuprífero junto a sectores como Huemul Mine y Agua Botada, caracterizados por una mayor concentración de uranio y vanadio. “Estos resultados refuerzan lo que nos atrajo de Huemul desde el principio”, afirmó Steven Gold, presidente y CEO de Jaguar Uranium, ratificando la decisión de acelerar los trabajos de campo en la propiedad minera que abarca una superficie superior a las 27.000 hectáreas en el sur mendocino.
El yacimiento cuenta con un fuerte valor patrimonial para la industria: fue la primera mina de uranio de explotación comercial en la Argentina, operada por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) entre 1955 y 1975, período en el que se procesaron cerca de 130.000 toneladas de mineral en la planta de Malargüe. La nueva etapa liderada por el capital privado buscará comprobar si el potencial detectado en superficie cuenta con la continuidad y escala económica necesarias para reactivar el enclave productivo.